10 cosas curiosas de Seúl

De una manera casi inesperada, mi vi embarcada en un viaje a Seúl para asistir a una feria internacional por trabajo. 

 

Pocos eran mis conocimientos previos sobre este país y poca la información que pude recopilar. El mismo día que yo volaba a Seúl, Alex lo hacía a Kuala Lumpur para trabajar en un restaurante de sushi. Demasiadas emociones juntas para entretenerme en investigar qué iba a encontrar en la capital de Corea del Sur.

 

A pesar de algunas semejanzas con sus países vecinos, me sorprendieron algunos elementos únicos de esta ciudad. No me gustaban las listas del tipo "12 cosas que..., 10 lugares que visitar...", sin embargo me he dado cuenta que como lectora, me gusta saber cuántos puntos me quedan por descubrir mientras leo, así que esta mi selección de 10 cosas curiosas que me sorprendieron de Seúl.

1. Sombrillas gigantes para protegerse del sol

En los cruces de grandes avenidas de la capital surcoreana puedes encontrar unas sombrillas gigantes para protegerte de sol. Es de agradecer, especialmente en los meses de calor cuando quedas atrapado en medio de un cruce bajo el sol abrasador del mediodía.

Sombrillas gigantes en los cruces peatonales de Seúl
Sombrillas gigantes en los cruces peatonales de Seúl

2. Máscaras de gas

 En la mayoría de las estaciones de metro, me encontraba estos armarios llenos de máscaras de gas, para su uso ante un posible accidente. Lejos de calmarme, esa visión me causaba cierta intranquilidad. Nunca tuve tan presente un posible escape de gas de una estación de metro.

Armario con máscaras de gas en una estación de metro de Seúl.
Armario con máscaras de gas en una estación de metro de Seúl.

3. Google maps

Quedé extrañada cuando usaba google maps para buscar una ruta entre dos lugares de interés. Siempre los resultados obtenidos eran rutas en transporte público o coche, pero al tratar de obtener la ruta a pie me ponía que no estaba disponible. Al principio pensé que sería un problema de mi móvil. Pero después de varias búsquedas y de obtener resultados absurdos, encontré la explicación en Google. El gobierno de Corea del Sur no permite que Google maps muestre itinerarios a pie, por seguridad.

 

Acostumbrada a consultarlo constantemente esto dificulta moverte por Seúl sin una ruta planificada.

4. Manifestaciones curiosas

El domingo que estuve allí, coincidí con un par de manifestaciones.

En primer lugar me sorprendió el dispositivo policial desplegado. Cuando me acerqué a ver por qué se manifestaban me enteré que la mayoría eran ciudadanos camboyanos que exigían ante la embajada de Japón en Seúl  la reincorporación de sus políticos para participar en las elecciones nacionales de Camboya. Hasta aquí, nada muy extraño.

 

Un poco más adelante, me topé con otra manifestación, esta más reducida. Nuevamente mi curiosidad me pude y me acerqué para enterarme qué era lo que proclamaban esos carteles. Se trataba de un reducido grupo de personas que estaban en contra del consumo de carne de perro. Así que no es un mito, en Corea del sur se come carne de perro.

Manifestación en contra del consumo de carne de perro
Manifestación en contra del consumo de carne de perro

5. La edad coreana

Esto fue una de las cosas que más me sorprendió.

El último día en Seúl, quedé con Kim, una chica surcoreana que conocí en Mc Leod (India), hace 4 años. Tenía muchas ganas de reencontrarme con ella y saber qué había sido de su vida en estos 4 años, porque cuando nos conocimos, ella y su marido estaban terminando su viaje de luna de miel. Llevaban casi un año viajando por el mundo y nosotros a penas lo acabábamos de comenzar y siguiendo una ruta en dirección contraria a la suya. ¿Qué había sido de ellos en estos cuatro años?

Pues bien, cuando quise adivinar que ahora tenía 33 años, ella me dijo: "34, ah bueno, la edad internacional es 33". Me explicó que en Corea (desconozco si también en Corea del Norte), cuando naces ya tienes 1 año, por lo que en Corea tenía 34 años y en España, 33. 

 

Con Kim, momentos antes de despedirnos.
Con Kim, momentos antes de despedirnos.

6. Obsesión por la estética

Uno de los aspectos que menos me gustó de Seúl fue la obsesión que tienen por la apariencia física. En ocasiones me sentí incluso intimidada bajo las miradas inquisidoras de muchos coreanos, que parecían analizar si lo que veían era adecuado o no a sus cánones de belleza. 

Esta obsesión por la belleza afecta tanto al género masculino como al femenino.

 

En su afán por cumplir con los estereotipos de lo que ellos consideran "adecuado o bello", acababa viendo a todos los chicos con los mismos cortes de pelo, las mismas gafas redondas, el mismo tipo de ropa. 

 

Particularmente a mí no me gusta esta estética, pero parece ser que ellos prefieren sentir que cumplen con los requisitos del buen coreano.

La misma actitud se repetía con las chicas. 

El rulo enrollado en el flequillo debe ser otro de los elementos estéticos admitidos, porque fueron varias las chicas que vi en el metro con el rulo en la cabeza. 

 

 

Sin embargo, esas caras de porcelana tan habituales entre los idols coreanos, no es lo habitual entre los coreanos. Ni siquiera vi rostros especialmente relucientes, y menos de manera natural. Como curiosidad, hay muchos coreanos son bastante grandes, en lo alto y en lo ancho, comparados con sus vecinos japoneses. 

 

De verdad que esto fue una de las cosas que más me incomodó y que peor impresión me han dejado de su gente. Esto, sus caras tremendamente serias.

 

7. Las ajumas

Las ajummas son mujeres coreanas de mediana edad, que también pueden reconocerse por su estética, aunque esta poco tiene que ver con la de los jóvenes. Suelen llevar ropa de colores llamativos, a menudo tipo deportiva, pelo con permanente y gorra o visera.  También se caracterizan por abrirse paso como cualquiera entre aglomeraciones a codazos si es necesario y hablando alto. Como experiencia personal, recibí algún codazo, a veces innecesario, cuando me crucé con alguna de ellas.

Reunión de ajummas en una estación de metro
Reunión de ajummas en una estación de metro

8. Los chicos coreanos van de 3 en 3

Esta puede que solo sea una apreciación mía, pero recuerdo que meses antes cuando viajamos a Laos, vimos bastantes turistas coreanos. Yo aún no los reconocía ni físicamente ni al hablar (ahora no tendría duda :) ), pero Alex sí. Y siempre los veíamos de 3 en 3. 

Al llegar a Seúl también comprobé que esta teoría se seguía cumpliendo en muchos casos. Kim no me lo pudo corroborar, pero por alguna razón, los coreanos van en pack de tres :)

9. Taekkyon, arte marcial coreano

Paseando por Seúl, me encontré con esta representación de un arte marcial coreano que parecía una mezcla entre capoeira y taekwondo. En este caso, se enfrentaba un extranjero a un coreano, y aunque parecía que el primero dominaba, finalmente ganó el autóctono.

 

10. Biblioteca con encanto

Y por último, un lugar que me encantó de Seúl, y que también me topé de casualidad , fue la Biblioteca Starfield dentro del mismo centro comercial donde se celebraba la feria a la que asistí. en la que podías sentarte y leer con tranquilidad. Me parecieron preciosas esas columnas repletas de libros, 50000 en total,  de acceso público y gratuito.

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